hoy es un día de mudanzas
un día extraño lleno de cajas y cosas por todas partes.
el papel de embalar me da ganas de llorar.
no muevo objetos. no toco nada.
no hay asunción en mí.
manejo nociones que desconozco, nociones
que no son mías, que no he hecho propias
y por eso todo se me resbala de las manos y cae
pero cae sin caer del todo
sin emitir el sonido que necesito
para tener la certeza de algo.
creo itinerarios y horarios.
programo cosas que no quiero programar.
soy operática y absurda.
y sólo quiero romperlo todo y guardar un luto profundo,
un luto que me purgue de todo esto,
que me limpie de tanta distancia y tanto pasado
mezclado con trementina
y vapores de aguarrás
todo está tan lejos.
y yo, aquí, perfectamente ensamblada
como una maquinaria precisa,
dispuesta para este suicidio lento
de cajas de cartón y coches que esperan.
mi pasado cabe en dos maleteros.
todo lo que fui se guarda y se entierra.
y siento la presión de los lienzos combados
de las fotos que no revelé,
de la cama que ya no deshago
y me voy
me voy
y sé que todo se va conmigo pero no junto a mí
sé que me dejé atrás. que me fui sin mí. sin nada.
y por eso ahora llevamos guantes de plástico
y decimos palabras vacías y nos tratamos como de lado,
como si quisiéramos hablarnos de lejos
como si nos saludáramos desde el andén con el tren en marcha
el lienzoA en la cajaB
los pincelesB en la cajaC
todo perfectamente empaquetado y listo
como una res que espera el matadero
y lloro
lloro desconsoladamente
sobre las cajas y los plásticos y los lunes
lloro mientras nos marchamos
sin reivindicarnos
sin hacernos ni siquiera un poquito de justicia
nada
.como dos desconocidos.