domingo, 21 de diciembre de 2008

.21.de.diciembre

y la misma terrible rosa repitiéndose en las paredes
ANNE SEXTON




sonrío
aunque estoy extrañamente callada.
mis manos guardan silencio. todo en mí parece ralentizarse.

los acontecimientos vienen a mi cuerpo y a mis uñas apurados, pero al llegar a mí se detienen y me cruzan de puntillas, como si trataran de no romper nada.
así está bien.
me gusta esta especie de embalse que hay alojado en mi plexo solar.
hay aguas tibias que detienen la urgencia del tiempo.
algo que amansa a mis fieras
sin maleficios ni sacrificios nocturnos.


pero hay una certeza de algo que no llega. algo que me inquieta desde abajo.
tengo que ocupar mi tiempo en cosas que no veo y desconozco. las siento a mi alrededor pero no sé dónde están.

me digo:
cruzarme la sangre.
dejar de vivir proyectada.
dejar de lanzarme al mundo como un hueso de albaricoque, algo mordido hasta la extenuación.


de dónde este desconcierto último. esta desocupación.
no quiero ver aquello que me llama.




mis últimas filas están repletas
pero el eco de la sala sigue anunciando masacres.

hay un humo como de jardín oriental envolviendo mis pechos
y un orgasmo de la tercera dinastía aguarda sobre la mesa de jade.




soy un estúpido animal que menstrúa.





tengo que dejar de gritar en las avenidas como una fiera crisoelefantina

reconstruirme a la manera de un iceberg

contratar monjes budistas que apacigüen mis jardines,
que extraigan todo los pájaros muertos de mi sangre




conclusión:
moción de censura a mis manos
a esta estúpida necesidad de verte de besarte de tacharte de fingirte




no hay voto de calidad que valga.




.dejar.de.vivir.proyectada.hacia.delante.como.un.gusano.de.tiempo

1 comentario:

Batania dijo...

Bravo! Cada vez te veo más compartimentada, este poema podría dividirse en capítulos.

No sé cómo lo recitarías, es dificilísimo.

Eso sí, el hueso de albaricoque no lo veo, no sé.

Abrazos.

Hasta pronto.