lunes 21 de septiembre de 2009

.totally.unfocused.

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in the sun and in the rain
and in the day and in the night
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pain is a flower
pain is flowers
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blooming all the time
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C. Bukowski
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.toma.de.tierra.

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todo avanza el mundo avanza ante ti como un vagón descontrolado y no hay ni un segundo de descanso todo avanza todo guarda su trayectoria una trayectoria precisa y milimetrada, y tú deberías avanzar también, deberías tener percepción desde la percepción, encaramarte al mundo para crear perspectiva, tener suelo, no estanque, tener suelo y ser un útero inmenso y caliente y filtrar el mundo desde tus labios asfixiarlo desde tu himen parirnos a todos a todos juntos parirnos desde ti

no creas que no conozco tu estrategia: te tiendes sobre la hierba a esperar que todo cicatrice
pero el mundo aguarda entre la maleza te observa espera que te pongas en pie descuidada espera que te levantes llena de posos llena de las grietas que eludes y te pronuncian como un zumbido y tú te vas con los bolsillos rotos te vas directa a la vida a tu universo cotidiano de pequeños planetas y neurosis y de pronto una grieta se agranda, miras a la gente ríes hablas pero hay una grieta que se agranda en ti una frase que no te dijiste y poco a poco te alejas aunque estés allí te alejas tanto de todo tanto de ti que no puedes mirarte derecha no puedes apenas decirte

tu cuerpo es un enorme balbuceo

y cómo vivirte ahora si en algún lugar en algún momento perdiste el respeto que te tenías lo dejaste olvidado en un parque en una acera y ahora te vives bajito te pones un traje cada vez más grande y saludas y hay plástico y das la mano y hay plástico y besas y estás al fondo de ti viéndote besar deseando estar al frente deseando ser tú la que besa y no ésta que te vive y no te quiere y no te mira recto desde arriba

empezar a escribirme como si no hubiera distancia como si esta torre que he construido en mí no me alejase de veras
como si no sintiese vergüenza de mis manos como si pudiera enfrentarme al mundo entera con los brazos encajados y la cabeza alta
como si me perdonara
como si me perdonara
como si no me dañara lo que los demás esperan como si no pesara sobre mí tanta expectativa tanta promesa tanta fe
como si me perdonara
como si me perdonaran
como si lo comprendiera
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jueves 2 de julio de 2009

.hombre búfalo.

A veces la vida nos reclama.
G.
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Has entrado en mis ciudades arrasadas tanteando los objetos con tu hábil mansedumbre
y me miras como quien grita que viene en legión a hacerse himno
a romper mi fuselaje
a temblar con sus dedos la pureza que me queda.

Como si pudieras volverme cierta
me besas rompes las alambradas quemas la cáscara vacía
y hay algo de lumbre en tu mirada algo de bestia delicada con vocación de jungla.

Y te digo sí porque cercas el origen de las sombras y me haces agua y no desierto
porque en tu cuerpo la música es hondura
grieta entre la sal
y dices que vienes a hermanarte en mi fervor como un latido
y lo dices sin terror ni trayectoria
sin cemento ni herrumbre ni egoísmo
ni grandeza inventada ni fractura.

Pulsas mi cuerpo en su oscura transparencia
mi cuerpo sin fuego sublevado ni hueco que me nombra
y ahora limpios los establos por fin soy luz desde la luz
cadáver sin urgencia

tú me haces hallazgo
tú me haces claridad ardiendo el pulso ciego de las cosas.
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domingo 21 de junio de 2009

.promesa.

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ser uno en la marea
ser uno y despertar al fin de uno
apuntalar las casas que me quedan habitarlas con el cuerpo arqueado del que se está marchando siempre
adiestrar las culebras de mis manos erigirme isla mudar de piel
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y ser mi propio oficio
ser cuanto acontece
sin esperarme
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domingo 14 de junio de 2009

.me.reitero.

Amo a las personas que no guardan para sí
ni una partícula de su espíritu.
FRIEDRICH NIETZSCHE
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Mi pequeña, tú que conoces la leche sucia de los días, la cólera interminable de la sed y te das con furia y fe y fuego y eres dulce manojo de vientos que no hace sino arder y tiritar;

mi pequeña, a estas alturas ya debes saber que hay personas en este mundo que te buscan que te hallan pues eres reclamo de incendios y catástrofes y noches convulsas y farsas

y tú, pequeña, te das, con bella devoción y obstinación, te das a todas las guerras te abres en todos tus frentes

/y sabes que nunca comprenderán la magnitud del viento, la belleza exacta de los árboles,

sus manos son torpes e incapaces y tú, aún así, las dejas humildemente buscarte, encontrar tu paz y tus estanques, pero no están a la altura, me repites, no conocen la ubicación exacta de tus notas, no tienen oídos suficientes ni manos ni luz

y entonces, para qué, te pregunto,

porqué juegas si conoces bien tus melodías y, siempre-metafórica, me hablas de tu réquiem, de tu jazz, y sabes que tienes el don de prender corcheas de la nada, porque estás en la música y eres todos los silencios de este mundo ardiendo precipitadamente sobre un gong.

No te rías, sé que juegas con ventaja, pero a veces caes y tú lo sabes caes porque buscas caes porque hay tantas cosas mediocres que te llaman y tú esperas, inocentemente, algo de baile de máscaras, una cierta sutileza en el viento, la elegancia de un acorde abandonado

pero nunca llegarán. La ciudad no se abrirá como un arpa sucia bajo sus pies. Nunca sentirán el blues de un ciprés agitado, la tierna materia del silencio de tu vientre;

y te das, digo yo, porque tienes demasiado por lo que arderte, porque eres Yerma y tus poemas se infectan dentro de tu cuerpo y tienen que salir de ti y sientes la dulce necesidad de mostrarte, y les bendices con tu lluvia de magias y ellos, estúpidos, no conocen cuántos cuerpos se quedaron en el camino esperando apenas una gota de tu sed,

ingenuos,

ojalá pudiera yo ser como ellos, ciego testigo de tu eternidad.
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miércoles 29 de abril de 2009

.lejana.

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Desde hace un par de días todo es resonancia.
Como una urna de barro sin cocer, repleta de una misma frase mil veces (nunca más volverá, bárbara, nunca más).
De cuando en cuando introduzco de nuevo la frase en mi interior, la dejo caer sobre el resto y agito la urna con desasosiego para que se asienten todas y cada una de esas pequeñas miserias de seis palabras.
Otras veces, sin embargo, la frase cae como si fuera la única, la primera. Cae y resuena al caer, resuena tanto que golpea mis paredes ajadas con su eco y toda yo soy un percutor inmenso, un diapasón febril a punto de vencerse.

No entiendo esta manía mía de desaprenderme: armo conclusiones a golpe de paciencia y escombro, construyo escafandras herméticas, perfectas, metálicas; escafandras que me permitirían permanecer inmutable ante el más mínimo vaivén, ante la más mínima furia de mis aguas.

Pero desaprendo.
No sé cómo ni a qué razones obedezco, pero desaprendo.

Supongo que es por la noche, mientras duermo, que deshilvano el armazón, en silencio, como un suicida; calladamente descompongo la escafandra, y a la mañana siguiente cualquier atisbo de luz me hiere, cualquier rumor de viento me daña.
Y vuelta a empezar, desde el centro del barro, rodeada de maderas mojadas con las que he de hacer fuego.

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Por qué este amor inventado, bárbara. Por qué decir te amo si es mentira y tú sabes que es mentira y aún así lo dices. O peor, por qué pensar te amo si es mentira y tú sabes que es mentira y, aún así, una parte de ti lo asume como verdadero y se deja dolerse, se deja morir en tu engaño.

Eres un animal que se vive penosamente.
Te veo moverte por la casa, vagando como un pobre de camino al comedor, arrastrando los pies, haciendo sonar tu campanilla de leproso en las esquinas.
Y por eso te dueles aún más y te revuelves, por eso sufres antes de dolerte y después y en la repetición incansable del dolor que invocas.

Y tienes que mentir si te preguntan, jugar a la farsa de que eres una despechada más, una enamorada que mira por los cristales con la mirada perdida. Pero no, bárbara, tú sabes que no es cierto.

Tú organizaste el crimen.
No fue deliberado. Sé que intentaste contener esa muerte hasta que la viste recorriendo todas y cada una de tus venas, toda tú cubierta de esa muerte que tratabas de eludir. Pero era inevitable: t
u cuerpo estaba desalojado, tus manos vacantes. Y sólo así la muerte vino de forma natural y silenciosa. Y tú mirabas el cadáver con un aire de familiaridad, porque se había instalado en ti hacía semanas. Y no llorabas. Y te sorprendía no llorar porque es lo se hace en los velatorios, pero no lloraste. No lloraste.

Y ahora sí, porqué. Por qué ante el cadáver que te era indiferente ahora lloras de forma funesta, lloras y te crees que sientes la pérdida.

No entiendo ese proceso mental, ese puñal que tienes reservado sólo para ti debajo de la cama.
En lo más hondo de ti sabes que lloras para dolerte, y tiene que ser así, tiene que ser ésta la explicación porque no lo entiendo. No entiendo por qué lloras para hacerte daño y crees que te haces daño y es entonces cuando te haces daño y sufres.

Deseas en contra tuya, deseas lo que no deseas y renuncias a tu amor para amar en falso, sobre un cable alta tensión.
Te engañas. Anhelas lo que no puedes tener aunque no lo quieras porque esa imposibilidad te trae una muerte cadenciosa y lenta.
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Alguna parte de ti quiere ver cómo te destruyes, por eso trae todas estas miserias a tus manos y contempla como juegas con ellas, toma notas, sonríe; y a veces, incluso, se cansa de mirarte y se duerme, pero tú sigues aquí, con tus miserias inventadas, noche tras noche.

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sábado 28 de marzo de 2009

.ceremonias.de.interior. (vol. 2.0)

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Me engañaste.

Me engañaste como lo hacen las manos de las ancianas bajo el delantal, me prometiste la eternidad de lo cierto, la dulce indiferencia de lo cotidiano

pero sigo aquí, justo aquí, igual que siempre; la pobre-niña-torrente, la que busca sin retorno, la que se despeña en cada exhalación

/me alimento de incertidumbre, construyo ciudades en el viento y yo soy esas ciudades que se marchan y ese lobo que me acecha en los portales.
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En mis sueños aún te nombro penosamente, como si de una orfandad infinita se tratase.
Cuando despierto doy de comer a los pájaros de mis heridas, me ordeno el cabello, juego a la eternidad.
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Tu rostro me arrastra al bucle fatídico de lo que no logré ser, y me muestra mi inconsistencia, la estúpida inconsistencia del viento que soy.
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Quizá no merezca una casa ordenada y un hombre complaciente, quizá este arroyo de sed incendiada sea lo único a lo que pueda aspirar.
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/No quiero volver al lugar donde los hombres valientes lloran.
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