jueves, 8 de enero de 2009

.proyecto.de.poema.

Mis manos rozan-tocan-descifran
No mienten a los objetos:
vacían a las personas.


Mis manos están llenas de caídas.
Todo lo que tocan cae por sí mismo
cae de sí mismo
cae.


Mis manos extraen semillas de la tierra con imprecisión
y en su lugar introducen
ratones muertos, objetos metálicos
billetes de autobús.


Mis manos subrayan la maldad
de los objetos más bellos;
agudizan los ecos, los egos,
y todo se vuelve turbio y opaco
y todos los espantos de este mundo
toda su incertidumbre
se agita desde mis uñas, viene a mis uñas
a agitarse
y hasta el hombre más valeroso tirita
y hasta el genio más promiscuo sucumbe.


mis manos calcinan crucifijos
rompen profesiones de fe
todo lo que tocan se vuelva hiedra
y se asfixia a sí mismo,
todo cuanto llega a ellas
se convierte en barro
y tiembla de sarna y sanguijuelas



pareciera que hubieran venido al mundo
a convocar el llanto de todos los hombres



los ejércitos las utilizan para empequeñecer a sus rivales,
les muestran mis dedos
agitándose como guirnaldas
y ellos tiemblan y dudan y bajan la guardia.
Como una música de aguas turbias
mi baile les enloquece
les envilece,
y prefieren la muerte y el asedio
la más absoluta derrota
y el exilio
a tocar si quiera un centímetro de mi piel,
un centímetro de esta piel que,
como un animal,
les juzga y no les miente.


/yo sólo quiero amar en paz.

5 comentarios:

VUK dijo...

qué bueno que estés en blogspot... le tengo cierta manía a wordpress...
guapa guapa guapa!
talentosa
lista
mmm
adjetiva superlativa!

Batania dijo...

No sé. El poema me parece que consta de dos partes distintas y hasta excluyentes. La primera agrupa la casi totalidad de la composición y la segunda los tres últimos versos. Parece que la protagonista se está flagelando, se está echando la culpa de todo lo que provocan "sus manos", pero en los versos finales veo una dignidad, un no reconocimiento, porque, si todo es producto de la sinceridad, de una sinceridad, además, animal, ¿a qué estar flagelándose?

El concepto de la responsabilidad o de culpa, por tanto, domina el poema. En la primera parte me parece clara la culpa, sobre todo en esos versos terribles: "Mis manos subrayan la maldad/de los objetos más bellos", o en la anterior de quitar semillas para añadir tres elementos grises. Evidentemente, esa persona se siente culpable y, si damos crédito a esos versos, lo es. Por eso me asombran tanto el remate final, donde aparece una justificación que da la vuelta al poema. O igual es que estoy haciendo una mala lectura y, quizá, el poema sí es coherente, pero de una coherencia rara que suscita algunas reticencias, esto es: ¿es sinceridad la sinceridad que sólo se fija en lo negativo? ¿Hay vocación de herir, a pesar de que la herida sea justa?

Las dos primeras estrofas y la cuarta me parecen muy buenas. La elección de las manos también, porque me hacen ver que la protagonista es un intento de calor, de acercamiento: nada me parece de más cercanía en las personas que las manos, ni siquiera los ojos.

La tercera estrofa no me funciona porque tengo un código de connotaciones diferente al tuyo (yo amo el número 3). Siempre he adorado a los ratones (no a las ratas), y los billetes de autobús me parecen elementos cálidos (siempre los he utilizado para dejarlos en la última página que voy leyendo de cada libro, para mí billete de autobús y lectura van unidos).

La quinta estrofa me parece prescindible y por debajo de tu nivel. Sobre todo la sarna y las sanguijuelas (no me hagas caso).

Concluyendo, y por hacer un círculo, veo víctima y víctimas, impulsos que la protagonista ve dañinos pero que, en todo caso, no puede refrenarlos, irracionalidad, lenguaje cada vez más conceptual (ese "no mienten a los objetos/ vacían a las personas), y un verso final, aislado del resto de la composición, que denota cansancio, resignación, ausencia de soluciones.

Abrazos.

Hasta pronto.

Paola dijo...

Me adhiero al comentario de Batania en bastantes puntos. No obstante, sí creo entender la coherencia de los tres últimos versos. La flagelación inicial causada por la culpa, desde mi punto de vista, no tiene por qué contradecirse con una pequeña porción de dignidad que cierre el poema. Me explico. El sentimiento de culpa existe, predomina; pero es un sentimiento de culpa causado por una situación justa o querida, lo cual no excluye lamentar muchas veces las consecuencias. De hecho, lamentar el origen, rechazar esa dignidad,sería en cierto modo despreciar al propio autor/protagonista/interlocutor que, aún sabedor del efecto que su intervención puede causar, no osará jamás renunciar a sí mismo.

En ese sentido lo veo, de hecho, un buen cierre.

Lo de la sarna y las sanguijuelas tampoco me hace mucha gracia porque, en efecto, me parece un verso demasiado "facilón" para tí.

Por último... las manos! Sabes que me has dado en mi punto débil...;)

Un beso muy fuerte, niña.

Giovanni-Collazos dijo...

Me quede con las ganas de oirte recitar en el Buk, espero que para la próxima recites algo.

Un abrazo.

Gio.

Rémora dijo...

Hola, ya que lo llamas proyecto de poema, voy a tener la osadía de hacer un comentario.
El poema yo lo acabaría aquí

Pareciera que hubieran venido al mundo
a convocar el llanto de todos los hombres

Me ha gustado mucho, volveré por aquí seguramente.

Saludos y perdona mi atrevida opinión